Cuando trato de definirme como mujer, y con lo difícil que se me hace encontrar o seguir un modelo VIVO, siempre tengo presente un recuerdo de CORAJE ABSOLUTO.
El destino quiso que sea yo la persona que acompañaba a mi mamá en esa consulta con el oncológo en donde se marcaba el comienzo del fin de su vida. Ya no recuerdo ni que año fue , ni porque la acompañé, ella prefería ir con mi papá a los controles que creo eran quincenales entre quimio y quimio. Llevábamos unos estudios, ni me acuerdo cuales. El médico los miró, tomó aire y le dijo que había una manchita en el pulmón. (entre más detalles)
Lejos de una escena de llanto y dolor. Mi mamá con toda la fortaleza que la caracterizo siempre lo miró y le dijo: Bueno DOC, como seguimos? Con toda la naturalidad del mundo.
El tipo que yo creo que no sabia si ella había tomado dimensión de la noticia que acababa de darle, quiso dar una segunda vuelta al tema. Pero ella no lo dejo... Hoy creo que fue por mi.
Doc, (como le decía siempre) Que quimio te parece que empecemos? Y el tipo le dio el tratamiento X.
Cuando salimos del consultorio, me dijo que no se sentía bien. Y que yo necesitaba sacar el registro cuantos antes, para que en casos así yo pueda reemplazarla al volante. En esa frase pudo haber dicho mil cosas.
Llegamos a casa, pasaron unas horas... Mi mamá salió.
Puse música tan fuerte como pude, cerré la puerta de mi cuarto y lloré tan fuerte como pude por lo menos por una hora, hasta que llegó mi hermano que entró y me preguntó que me pasaba. Sin poder hablar con claridad le dije: Mamá se va a morir...
anak manado
Hace 6 años